Hallan cocodrilos en cueva del Este

Fósiles de al menos tres cocodrilos, especies acuáticas y osamentas de otros animales fueron encontrados en el manantial de una cueva ubicada en la provincia La Altagracia, gracias a una expedición realizada por el equipo de buzos de la Dominican Republic Speleological Society (DRSS), el Museo del Hombre Dominicano y la Waitt Foundation de National Geographic.

La aparición de los cocodrilos en la zona Este de la isla rompe con la creencia de que en el país unicamente han existido esos reptiles en el suroeste, de manera específica, en el Lago Enriquillo.

El cocodrilo americano (Crocodylus acutus) es la especie conocida en el suroeste de República Dominicana y que además está en peligro de extinción.

Debido a esto, su presencia se ha visto reducida al Lago Enriquillo, donde algunos científicos consideran que existe una de las mayores poblaciones naturales del mundo.

La cueva en donde se encontraron los fósiles hasta el momento es desconocida por las autoridades. Sin embargo, los moradores del lugar informaron que de ella algunos extraían murcielaguina y otros saquearon artefactos taínos.

Inicios del hallazgo
Todo comenzó cuando uno de los lugareños contactó al buzo de cuevas e instructor de buceo, Oleg Shevchuk, para avisarle que había un manantial dentro de la cueva que podría ser explorado. Shevchuk se dirigió al lugar y se convirtió en el primer buzo en explorar las aguas de la cueva.

Inmediatamente, Shevchuk le informó sobre la existencia de osamentas al equipo de la Dominican Republic Speleological Society y éstos al explorarla confirmaron la existencia de huesos en el sedimento del manantial.

Ante la situación, la DRSS le mostró fotografías de los fósiles al investigador Renato O. Rímoli, paleontólogo del Museo del Hombre Dominicano y profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), y se organizó una expedición en compañía de los primatólogos norteamericanos Alfred Rosenberger y Siobhán Cooke, quienes conducen trabajos de investigación en el país con relación a primates. La expedición fue financiada por la DRSS y la Waitt Foundation de National Geographic, esta última se dedica a apoyar de manera financiera estudios de exploración que ayuden a incrementar el conocimiento humano, así como aportar al desarrollo científico de República Dominicana.

Renato Rímoli consideró que este es un hallazgo impresionante para la ciencia en el país y que el siguiente paso es estudiar todas las especies que habitaron y habitan dentro de la cueva, e identificarlas correctamente.

Algunos restos de los cocodrilos junto a pequeñas muestras fósiles de serpientes y murciélagos fueron tomados para realizar las investigaciones correspondientes, explicó Renato Rímoli. El paleontólogo dijo que es muy apresurado decir la especie a la que corresponden los cocodrilos, pero indicó que se estudiarán para tratar sus semejanzas y diferencias con las demás conocidas, fósiles y vivientes, que hay en el lago Enriquillo y otras localidades del área del Caribe.

Descripción de la cueva
La entrada de la cueva es muy particular y de difícil acceso.

Consiste en una pequeña cavidad justo en un árbol de higo, en donde no puede bajar más de una persona al mismo tiempo por su estrechez.

Para llegar al fondo hay que descender unos 13 metros de altura y luego se abre a una gran sala cubierta de guano de murciélagos por todos lados.

Los lugareños construyeron dos escaleras de madera para poder bajar. La visibilidad en la cueva es casi nula, debido a que no penetra la luz solar.

Una de las características especiales de la cueva nombrada “Oleg Bat House”, es la cantidad de vida que habita en ella.

“Se podrían contabilizar miles de murciélagos”, dijo Cristian Pittaro, buzo explorador de la DRSS, quien ha quedado sorprendido por la gran cantidad de cavidades en el techo de la cueva, y que funcionan como guarida de los murciélagos.

De acuerdo a las observaciones de Rímoli, en la caverna viven al menos cuatro especies de quirópteros, (murciélagos).

VIDA Y FÓSILES DENTRO DEL AGUA
De acuerdo al levantamiento de datos realizado por la Dominican Republic Speleological Society, el manantial de Oleg Bat House tiene una profundidad máxima de 10 metros y una extensión de túneles explorados hasta el momento de aproximadamente 2,800 pies. Los restos de tres de los cocodrilos fueron localizados a ocho metros.

Con solo acercarse a la superficie se puede observar una cantidad enorme de crustáceos de diversos tipos, uno de las especies, según Rímoli, es del orden de los anfipodos. También habita otra especie de tamaño casi microscópico, que corresponde al grupo de las Pulgas de Agua.

Además de los huesos de cocodrilos, los buzos notaron una gran cantidad de restos de serpientes que podrían ser de diferentes especies esparcidos en todo el sedimento del manantial.

“Hay gusanos blancos, esponjas de agua dulce en algunas piedras (reconocidas científicamente como de la familia Spongillidae), explicó Phillip Lehman fascinado por la diversidad de especies que habitan en el fondo del manantial.

Esta cueva sumergida presenta una variedad de túneles oscuros y redondeados con diferentes tonalidades. También posee algunas decoraciones en sus rocas.

De Mairobi Herrera

Listin Diario

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Publicado el agosto 22, 2011 en Articulos de Interes, Noticias. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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