Rodeado por verdes y fecundos bosques de montaña al sur, y por paradisíacas playas de oleaje suave, altos cocoteros y fina arena blanca al norte, un pueblo llamado Miches languidece. Al llegar, lo primero que se ve son las destartaladas casas. Todas colocadas en largas hileras al borde de lo que en otra vida fueSigue leyendo «Miches: un paraíso rodeado de pobreza»
